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05
Mag
2017

Qué es un contrato conductual en la psicología

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En psicología utilizamos los contratos conductuales para múltiples casos, como en terapia de pareja, en casos de problemas de conducta infantil, en drogadicciones…

Parten de la base de que las conductas están controladas por sus consecuencias y es un documento escrito que explica y establece las consecuencias que acarrearía el cumplimiento o el no cumplimiento del acuerdo. Ello implica el intercambio de recompensas en función de las conductas especificadas previamente en el contrato. Implica relaciones del tipo “si entonces…” entre conducta y consecuencia. Los puntos del contrato se negocian entre las partes, estando de acuerdo ambas en el contenido final y es firmado por las partes implicadas. El contrato puede ser unilateral cuando implica a una sola persona o multilateral cuando están implicados varios sujetos.

El procedimiento es el siguiente:

  1. Las partes implicadas han de consensuar la conducta/s que se espera que emita cada una de ellas, señalando cuándo, dónde, y con qué frecuencia se han de emitir. Se debe dejar muy claro cuál es el cambio en la conducta concreta que se desea y se debe especificar el límite de duración del contrato. Hay que asegurarse de que la conducta es comprensible, alcanzable y su formulación ha de hacerse en términos positivos. Del mismo modo, es preferible pedir una conducta incompatible a la que se desea cambiar, más que centrarse en reducirla.

  2. Debe especificarse las consecuencias que se obtendrán de manera contingente, es decir, los privilegios tras la conducta. Tan pronto como se verifique su cumplimiento, debe administrarse la recompensa, puesto que, la demora es perjudicial. Es preferible que la recompensa sea al principio pequeña , y a ser posible, de actividad o simbólica, que motive pero, dejar el reforzador mayor para metas finales que supongan el logro de todas las anteriores.

  3. Debe especificarse las consecuencias que ocurrirán contingentes a la no realización de la conducta acordada, es decir, penalizaciones.

  4. Ha de establecerse una cláusula de bonificación para largos períodos de tiempo de cumplimiento de las conductas acordadas.

  5. Habrá un sistema de registro que controle las conductas emitidas y los reforzadores recibidos. El contrato debe ser revisable e ir variando el contenido y las condiciones de acuerdo con el progreso.

En definitiva, el contrato conductual es una técnica que se fundamenta en el reforzamiento y que se encuadra dentro de las técnicas que fomentan el autocontrol, de ahí que sea especialmente útil para personas con escasa capacidad de autorreforzamiento. Su objetivo es aumentar la probabilidad de emisión de respuestas de baja frecuencia y su procedimiento es llegar a un compromiso escrito de intercambio entre conducta y consecuencias. En la práctica clínica se realizan bajo la dirección del psicólogo y puede ser unilateral cuando pretendemos que el paciente se comprometa a seguir una terapia, pero, lo más común es que se realicen de forma multilateral entre parejas, padres e hijos… en donde, ambas partes acuerdan unas conductas, recompensas y penalizaciones, no es una tarea fácil, ya que, como hemos comentado, ambas partes han de estar de acuerdo y cumplirlo, pero, con la ayuda del psicólogo, se logra y se obtienen muy buenos resultados.

Lda. Marta Marín

www.marivapsicologosvalencia.es